Novela histórica y Letras infantiles de Alejandro

Obras infantiles y juveniles del escritor argentino Alejandro Maciel con ilustraciones de Miguel Pencieri._________FRAGMENTO de la novela “El rey prófugo” editada en Brasil como “Diários de um Rei exiliado”, ficción histórica acerca del viaje de

27/4/09

EL DILUVIO DE FUEGO (secuencia narrativa)

ÁNIMAS EN LA LLUVIA

 

Estaba sentada mirando cómo el agua del estero subía y bajaba, pensaba para mis adentros, pensaba en esas tardes del verano, en esas tardes de un rebrillo amarillo resplandeciente hasta en las noches, en esas tardes con el camino reverberando, la arena traslúcida del calor, las pisadas que se perdían yéndose a otro sitio, huyendo de este pueblo polvoriento.

Entonces se apareció la pora blanca. Yo esperaba que las ánimas anduviesen de noche, ocultándose entre las sombras, arrastrando ese poco de vida que les quedaba, “esa maldición de no poder morir del todo ni poder vivir en la nada de quienes mueren en pecado” como decía el cura Aurelio. Yo esperaba eso. Pero la pora blanca apareció en pleno sol, entre el agua que parecía que bajaba y el agua que parecía que subía. No tuve miedo. Sabía que Lucía no me haría ninguna malicia, si estando viva era la pura bondad, ¿por qué la muerte que no hace nada, que no cambia a la gente ni siquiera en su último minuto, habría de enseñarle daños?

-Quiero que recen por mí, que recen de noche, escuché que dijo. Que de noche la pena de estar quieta bajo la tierra húmeda, esperando no sé qué, de noche es más aciago todo eso. De día están los ruidos, está la gente que pasa conversando, está la calentura del sol que recuerda todo lo de antes. Pero de noche solamente está el silencio, ni la oscuridad ni el apretujón de la tierra amontonándose sobre el cuerpo, ni la llovizna que se entromete escurriéndose en su viaje a lo hondo de la tierra, ni eso, Remigia, sentí que decía la voz de Lucía, en la brillantez no había cara, no habían esos ojos que yo extrañaba, no había nada más que el brillo feroz pero la voz se escuchaba tan nítida que parecía que me estaba hablando en el oído, como hacía cuando estábamos en la novena, en la capilla.

Le dije que llevé velas en el sitio donde encontraron el cuerpo, que llevé crisantemos para que en el camino, se pudiera olvidar de tanta tristeza y que estaba alisando las gramillas, poniendo el ramo de flores cuando pasó Gaspar Barrios a caballo, me miró y dijo:

-Ella está mejor ahí que aquí. Sería bueno que la dejaras en paz.

Y se alejó al galope, resonando el pastizal con golpes secos.

 

Cuando llueve todo se vuelve opaco, brumoso, y se levanta un vapor espeso que la gente dice que son las ánimas de los recién enterrados. Hay meses y meses en que no cae gota, todo se va secando, volviéndose amarillo, quebrándose en cada empuje del viento, y el corazón de los recién fallecidos late con desesperación para salir de lo profundo donde están, quieren salir de noche, cuando la luna ralea las sombras como si luchara con ellas para nunca vencer. Mancia me dijo: hay que apurarse, se hace tarde y el camino está oscuro.

-Todavía no recé.

Era ella misma, tenía un vestido blanco, no tenía esas ropas viejas que usaba cuando estaba viva. Mancia volvió a decirme: por favor, Remigia, ya se hace de noche.

El crepúsculo rojo se avejentaba en el cielo, iba tomando un color morado, oscuro, de rayones de sangre sobre el reflejo en el estero. Al pasar por la orilla, se escuchaba el batir del agua  gruñendo, era Lucía, era la misma voz, eran las mismas palabras, Mancia. Que no, que hay que apurarse porque oscurece, que te habrá parecido porque estás pensando en ella todo el día, que no hagas caso, que acá, en medio de este olvido, una se aferra a los recuerdos con uñas y dientes, una sabe que las despedidas son para siempre, no se vuelve a saber de nadie y en ese vacío sigue gobernando el olvido, o el recuerdo de lo perdido que es lo mismo.

Inútilmente reclamamos esa luz blanca de la aparición: no era más que una ilusión para mantener el recuerdo tibio, pero vienen esas aguas del estero, avanzan, se van, avanzan de nuevo, borran todo lo que nos quedaba de los demás.

 

 

 

2009Alejandro Maciel. Caá Catí, 1986.

(Cuento de la secuencia narrativa “El diluvio de fuego”)

 

 

criado por talomaco    12:41 pm — Categoría: Literatura — Tags: , ,

10/1/09

LOS PELIGROS DE LAS MISAS

DE LO QUE ACECHA EN LAS PARROQUIAS

Mi tío Valeriano siempre tuvo cierta prevención hacia las iglesias. Aunque declare en sus formularios de migraciones ser “ligeramente católico”, nunca asiste a misa, ni frecuenta novenarios o marcha en procesiones.

 

 

Cuando tía Genoveva, ardiente devota, lo fustiga amenazándolo con las llamas del Infierno, tío Valeriano dice sencillamente que como tiene diabetes, el médico le prohibió las hostias y como además la gota lo martiriza, eso de andar parándose, sentándose, arrodillándose se convierte en un segundo calvario inútil y no haría sino afear el concurso de feligreses más felices libres de tales dolencias.

Una tarde tomábamos refrescos y madrina lo conminó a confesar sus pecados recomendándole el uso de cierto párroco que por las virtudes que expuso, parecía ser la réplica de San Francisco de Asís. Tío Valeriano la dejó exponer la ristra de gracias y al final, cuando madrina esperaba haber persuadido al apóstata, éste preguntó: ¿Y si detrás del confesionario se ocultaran micrófonos? Mis pecados quedarían expuestos quién sabe a qué perdularios que aprovecharían esa información para deshonrarme o extorsionarme. 

 

criado por talomaco    5:53 pm — Categoría: Sin categoría

7/7/08

LAS COSAS DEL LORO BOCHINCHERO

EL LORO BOCHINCHERO

“Fulanito tiene un Loro
Con tres plumas en la espalda,
No se calla ni un momento
Canta, grita, chilla y baila”.

En la cocina
En chancletas,
La madre fríe
Panceta.

Ya no se puede descansar
En esa casa,
Ni en la de atrás.

El Loro dice refranes en francés
Canta tonadas
de Granada
Y seguidillas
de Sevilla
y los proverbios del Eclesiastés.

¡Dios mío, ya no se puede dormir!
Dice la prima que vino para abril.

De noche en la cocina hay reunión:
El Tomate
Toma mate.
La Lechuga
No se arruga.
El Pepino
Va en camino
De torcerle el pescuezo al muy bribón.

Haya paz en la cocina,
Dice el Hada madrina.
Con un pase de su magia
Lo transforma en un tenor
Que, feliz, entona arias.

Como Plácido y Luciano
canta óperas el Loro
en portugués e italiano.
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de "20 poemas de humor"

criado por talomaco    6:16 pm — Categoría: Literatura infantil

21/3/08

Los conjurados del Quilombo del Gran Chaco

Los conjurados del Quilombo del Gran Chaco.

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Índice

Prefacio…, Alejandro Maciel

Augusto Roa Bastos
Frente al frente argentino
Frente al frente paraguayo

Alejandro Maciel
Fundación, apogeo y ocaso del Quilombo del Gran Chaco

Omar Prego Gadea
Los papeles del general Rocha Dellpiane

Eric Nepomuceno
Un barón no miente, envejece

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PREFACIO DE “LOS CONJURADOS DEL QUILOMBO DEL GRAN CHACO”

Desde el 11 de agosto de 1868 y hasta el 21 de abril de 1869 el cónsul itinerante de Su Majestad, el capitán sir Richard Francis Burton escribe veintisiete cartas desde los campos de batalla del Paraguay como observador, que es decir espía, mediador, cronista, explorador, frenólogo, estratega, historiador, geógrafo, sociólogo, urbanista. Toda la visión de la vieja Europa de los siglos XVIII y XIX se trasplanta en la convulsionada Sud América, donde las dictaduras suceden a las montoneras, las anarquías a las asonadas. Ya no hay revoluciones. La misma superstición malgastada de repúblicas sembradas en un desierto de ideas regado con sangre, se convierte en rehén de grupos, corporaciones, estancieros y sátrapas de baja monta, que se disputan un poder siempre tambaleante, donde todos desconfían de todos, sin llegar a conformar un gobierno; que es decir instituciones que sostengan el equilibrio del poder.

El 1º de mayo de 1865, a causa de que las tropas del presidente Solano López habían cruzado por unos potreros supuestamente argentinos, se firma el “Tratado de la Triple Alianza ofensiva y defensiva entre el Imperio del Brasil, la República Argentina y la Banda Oriental contra el gobierno del Paraguay”, iniciando oficialmente la Guerra del Paraguay, Guerra Grande o Guerra de la Triple Alianza, que se extendió hasta el 1º de marzo de 1870. En medio de la devastación y la locura, cuenta el capitán Burton en la carta XXIII que “del lado opuesto del Río Paraguay, el del Gran Chaco, se ha fundado un amplio quilombo o establecimiento de fugitivos, donde brasileños y argentinos, orientales y paraguayos viven juntos en mutua amistad y en enemistad con el resto del mundo y la guerra”.

Entrando en el siglo XXI, cuatro autores de las cuatro naciones que se vieron envueltas en ese conflicto volvemos a escribir –como lo hizo sir Richard Francis Burton– las crónicas de una guerra que se azuza con el asesinato de dos presidentes (Venancio Flores de la Banda Oriental en 1868, y Francisco Solano López del Paraguay en 1870) y en la que oscuros intereses sobrevuelan como buitres los cadáveres de nacionalismos convertidos en fanatismos suicidas. Sir Richard se perdió en el espacio, las pampas y los pantanos extraños a su Inglaterra reina de los mares. Nosotros estamos perdidos en el tiempo y esa errabundia de las escrituras es al mismo tiempo virtud y defecto. Más fácil que hacer la historia de los hechos (no somos historiadores) es historiar lo deshecho. La guerra exterminó casi una generación de paraguayos, arrasó pueblos, fortificaciones e hipotecó el futuro de la arruinada nación. Hasta hoy no hay un argumento racional para explicar cuál fue el casus belli. El Paraguay se convirtió en el pandemónium de Milton, tal vez por eso el brigadier general y comandante del Ejército Aliado, Bartolomé Mitre, empezó a traducir el “Infierno” de la Divina Commedia en su tienda de campaña.

Nunca nadie ha ganado nada en ninguna guerra. Los oficiales de las cuatro naciones que desertaron de la contienda para formar el Quilombo del Gran Chaco también estaban perdidos en el tiempo, pensando por adelantado lo que todavía no ha sucedido hasta este ocaso del segundo milenio; perdidos como seguimos nosotros, pensando en un porvenir donde el militarismo, los ejércitos, las fronteras y las armas hayan pasado a ser patrimonios del archivo de la Historia.

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Alejandro Maciel, Asunción, diciembre 2000.

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Esta obra fue editada en Buenos Aires por Alfaguara, 2001. La edición está agotada.

criado por talomaco    8:03 pm — Categoría: Sin categoría

18/3/07

EL REY PRÓFUGO

JOAÕ  VIº EL REY PRÓFUGO

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BASADO EN LA NOVELA

"DIÁRIOS DE UM REI  EXILIADO"

de alejandro maciel, edit. Landmark, Saõ Paulo, 2005.

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En diciembre de 1807 las tropas napoleónicas al mando del general Andochê Junot sitiaban Lisboa. Para evitar entregar el Gobierno en manos de los enemigos, la Reina María Iº y el príncipe Joaõ fletan toda la Corte de Portugal en 39 naves y deciden cruzar el Atlántico para fundar la primera metrópolis sudamericana en Río de Janeiro, en 1808. Después, será el Imperio de Pedro Iº.

Este viaje fantástico está narrado en tono de ficción histórica en la novela "Diàrios de um Rei Exilado".

>>>>     fragmento del capítulo 1

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CAPÍTULO UNO
LA FE DE LAS ACTAS Y LA MALA FE DE LOS ACTOS.

Yo, João Maria José Francisco Xavier de Paula Luís António Domingos Rafael, Regente de Portugal: al porvenir tan incierto como el destino de esta travesía iniciada en medio de una ventisca.
Se inicia el viaje conmigo y a pesar de mí. Ahora que las intrigas de la Corte se cortaron solas, voy a iniciar mi propio viaje entelerido en el castillo de proa de la fragata “Príncipe Real”. Flotando por la mar océana que cruza el espacio haré mi propia expedición a través de los tiempos mientras en el predio acuático, punzante, la quilla va dejando un surco que el horizonte borra después dejándolo liso y llano. Llano y liso "como si nada ni nadie hubiese pasado". Y ha pasado un rey.
Alea, jacta est .

He iniciado este cruce del Rubicón para separar la civilización que me llevo de la barbarie que dejo a mis espaldas, colmada de espíritus miserables soñando grandezas hechas con rapiñas y gatuperios. Sé que estoy haciendo la Historia porque ahora soy el eje sobre el que giran los acontecimientos. El Corso quedó atrás con su comparsa de la canaille. Antes que las canas, las hojas del laurel de su corona se avejentarán sobre la frente del nepótico Nepo~león que colmó de parientes las cortes europeas. Un hermano acá, un tío allá, un primastro acullá los tronos se han quedado con la buena parte del león.

Me llevo la aristocracia para injertarla en las tierras nuevas ya que éstas de Europa, de tantos tumultos, se han hecho viejas. Veo las estibaciones de ‘La Estrella’ cada vez más rugosas y ásperas, como hechas de argamasa cenicienta que se hubiera plegado encabritada por obra y gracia de tanta cabalgata yendo y viniendo desde los tiempos geológicos, ofendiendo y vengando; vengando y atropellando. Así la dejaron: provecta, senil; piel de Tisífone agriada, harta de llamar a las puertas de la justicia para que atienda la traición.
Ya me advirtió el Almirante acerca de cierta declinación magnética que él supone producida por algunos picos almenados que hay en Caypan, cerca de Canudos, en el sertão. Alguna imantación estrafalaria tienen esas cumbres ya que, según dice el Almirante, hay ríos tortuosos, atascados entre rocas y terrones, que suben la pendiente en la estación lluviosa a contramano de las leyes físicas. Las aguas trepadoras curan las alunaciones, sobre todo la del río Bendegó que en su época de escala remonta su propio lecho como un salmón para el desove.

En Portugal nunca tuvimos un prodigio así, ni una sola montaña capaz de mover a contrapeso el escuálido cauce de un arroyo, pero en Brasil todo es maravilloso; ya estoy sospechando que bien podría haber sido el Paraíso Terrenal que perdieron nuestros padres Adán y Eva y ahora voy a rescatar combatiendo con una cohorte de mil ángeles armados con espadas flamígeras si fuera necesario. Brasil es mío. Lo que era el Edén de Adán ya lo perdieron los judíos por tanta curiosidad en la intimidad sagrada. Voy a devolver el árbol del bien y del mal llevándome la manzana de la discordia política al Paraíso recuperado.

Ese monte magnético me obsesiona; lo pienso continuamente, lo imagino imantado, cinchando hacía sí mismo; bien podría ser el resto de la Torre de Babel luchando todavía por alcanzar el cielo para elevar a las criaturas de las miserias del destino humano hasta los pies de Dios. “Acción es todo lo que vence la razón” decía el cordobés Séneca. Mucho tiempo la política y la fe estuvieron amancebadas; ya es hora de divorciar la contemplación y la acción. Tal vez esa montaña mágica de Caypan, que es capaz de enrevesar el curso de un río me sirva de Jordán para bautizar una nueva forma de poder en un mundo gastado por la servidumbre de las masas.

¿Qué es el Brasil hoy, que está dejando de ser colonia para ser sede sediciosa? Los mulatos quisieron fundar su propia “República dos Palmares” entre los riscos de Alagoas, huyendo de la guerra contra los holandeses y de las fazendas para alzarse en un inmenso quilombo levantisco e insurrecto, subversivo a más no poder, que tuvimos que sofocar a fuerza de cañonazos. Brasil siempre fue fiel a sus dueños. Y eso está bien, es una forma de acatar las leyes que si bien son tristes copias casi materiales de las eternas leyes naturales, ayudan a poner las cosas en su justo sitio. Cada cosa tiene un lugar en este mundo, trastocarlo es tarea tarada, volverlas a su cauce exacto, es el trabajo del poder.

En cuanto a la administración del Estado, no hay trabajo más fácil en este complicado mundo de apariencias: basta con seguir escrupulosamente el Sumario de Procedimientos Administrativos; cada minucia burocrática está debidamente consignada en ese vademécum de gobiernos.

Tierras americanas que eran fantásticas ahora serán reales tierras. Con decretos, tratados de paz y amistad, cuentas de arriendos, correspondencia oficial, diarios de cancillería y partes de guerras vamos a documentar la fe de un nuevo reino. Ahora soy la historia y su amanuense. Y ya se sabe que toda historia es sufrimiento.
Cada cual haga su trabajo, que Dios hará el suyo, como decía el finado Gottfried Wilhem Leibniz.

"Laissez-faire" me susurra en el oído mi camarero, José Agostinho de Sousa, 2º conde de Linhares , ferviente lector de folletines progresistas malparidos del pragmatismo sajón. El muy ruin merecería ser agitador de les brasnus en alguna callejuela empedrada de Saintes o Marsella, catequizando putas y marineros. Algún día estará tentado de tramar un atentado contra mí; ya lo veo, inexperto, menudo e insignificante, con apenas veinte años y ya agachado sobre una mesa, acomodando las piezas y engranajes de algún artefacto fatal que soltará a medianoche el gatillo, haciendo su trabajo sobre mí para que todo parezca un accidente. Mañana lo haré ejecutar, sin falta. Sobre la almohada, del lado que debería usar Carlota Joaquina , exiliada del lecho, dormirá el memorándum fusilatorio. Embarqué a Carlota Joaquina en la fragata “Rainha de Portugal” con el resto de mi prole desprolija. Viajan conmigo en la fragata real solamente Maezinha y mi hijo Pedro el mulato, nonato por vía baja, fruto de una cesárea sin César. Aunque, viniendo de esta sangre Braganza quién sabe…

criado por talomaco    5:48 pm — Categoría: Literatura

11/3/07

Brujerías en Carayaó TEATRO INFANTIL MUSICAL

Brujerías en Carayaó: teatro infantil basado en la novela "La Bruja de oro" de Alejandro Maciel editada en servilibro:

www.servilibro.com.py

continúa:

Gato: Quiero purinas de atún
Con pan y jamón, Canidita-ita. (se refriega contra el vestido de la ama) “Ay, anoche, anoche soñé contigo, soñaba que te quería, soñaba con un montón ay de purinas lindas sabor jamón”. (Cantando esa rumba y bailando)

Canidia: ¿Cómo saber dónde enterraron esas joyas? Acá dice: (sigue leyendo) que hay signos de alerta pero no aclara de qué signos se trata.

Gato: Yo soy de Escorpio. Por eso me gusta descansar. Y comer purinas de atún con un bifecito de hígado.

Canidia: (a los escobazos) ¡Arriba esa panza! Si no me ayudás, ayunás.

Gato: ¿Y cómo te voy a dar una mano si sólo tengo dos?

Canidia: Vestite y vamos a ver a la Carpincha que como es muy vieja se sabe toda la historia del estero y algo sabrá de los tesoros escondidos.

Gato: Pero angá la pobre vive con pánico. Ni el psiquiatra le puede ayudar; tiene miedo de los cazadores que le andan atrás para matarla ¡pum! Y quitarle el cuero para hacer zapatos y carteras ndayé.

Canidia: ¿Dónde dejaste mi escoba voladora?

Gato: Detrás de la puerta, para que se fuera de una vez tu comadre.

Canidia: ¡Si serás sotreta! Con razón la prójima no se estaba quieta.

Gato: ¡Ndera sore tu comadre: viene de visita y se queda a vivir!

Canidia: Ponéle hidrato de coral y sulfato de cobre a la escoba, para volar.

Gato: Mezcla que te mezcla en una retorta
Alumbre y potasa, lágrimas y besos
Y ya está el encanto de volar muy lejos.

Vuelo a Dinamarca por la puerta Efe
señores pasajeros aborden el avión
En la escoba buena como un corazón.

Canidia: Vamos al estero Pancracio
Dejá de soñar palacios
¡Qué te hacés el conde raso!
Dejá de hacerte el payaso.

Voz en off: Salen volando por los aires del cielo de Carayaó que de noche tiene un millón quinientas veintinueve mil estrellas y dos cometas; buscando desde lo alto el juncal donde duerme la Carpincha. Y aterrizan.

Canidia: (acercándose a la Carpincha) Hola comadre.

Carpincha: ¡Pshhh! No haga ruido que por ahí andan los cazadores.

Canidia: Flor de patada les voy a dar si se acercan. No tenga miedo.

Carpincha: No tengo miedo, el miedo me tiene a mí. Es al revés.

Canidia: Quiero encontrar un tesoro escondido.

Carpincha: No que comadrecita, no se le ocurra, que esos tesoros tienen fantasmas y poras y ánimas en pena y dragones, y murciélagos y malaria y dengue y….

Canidia: Ya, ya, ya… ¿usted vio alguna vez todo eso?

 
Carpincha: ¿Yo? ¡Jamás!
El que vio es el Pombero
En enero o en febrero
Caminando por el monte
Se le apareció el lucero
Un ganso vestido de once
Luces, calor y boleros
Y se me puso romántico
Bailó en medio del estero
Hasta que entró doña Pora
Y se asustó muy fulero,
Salió corriendo sentado,
Pata arriba y sin sombrero
Flor de susto se llevó
Nuestro amiguito Pombero.

Otra que vio es la Tuyu, la cigüeña, pero quedó tan asustada que el pico se le trabó, el de arriba para la izquierda y el de abajo para la derecha. Y ahora me voy porque andan unos cazadores que vinieron de Argentina y me quieren transformar en zapatos y carteras.

Canidia: ¡Zapatos les voy a poner en el traste si los veo por allí! Ea, hay que cuidar nuestra fauna, mirá si todos los porteños el día que yueve van a venir a cazar nuestros bichos, ¿viste?
¿No quiere que la encuentren? Le doy la receta: (bailando polka)

Comadre Carpincha
Póngase un disfraz
Con máscara y vincha.
Hágase pasar
Por una condesa
Vístase de largo
Con collar de perlas
Hable buen francés
Llámese Teresa
Use una loción
De limón y hierbas;
Camine con gracia
Y empiece una dieta:

Le falta cintura y
Le sobra gordura
Tiene mucho busto
Para mi gusto.

Canidia, según Miguel Pencieri

si desean saber más sobre la obra: talomac@gmail.com

El autor facilita los derechos a colegios/instituciones que deseen montar la obra, lo hace en forma gratuita.

 

 

 

 

 

criado por talomaco    12:34 am — Categoría: Sin categoría

BRUJERÍAS EN CARAYAÓ teatro infantil (1ra part

                 BRUJERÍAS EN CARAYAÓ  (1ra. parte)

El autor facilita gratuitamente los derechos a colegios/escuelas que deseen utilizar el texto aún adaptándolo a sus necesidades.

Basta escribir solicitando la autorización

dibujo de Miguel Pencieri

talomac@gmail.com/

 

(En una cocina hay elementos de química: matraces, filtros, alambiques, frascos rotulados, animales embalsamados, fotos de momias. La bruja Canidia está cantando cuando empieza la obra y el Gato durmiendo en el alféizar de la ventana)
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En una pelota de trapo,
Tocando el violín
Estaba un Sapo.

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Una zamba, una guarania
Una polca, tres corridos
Bailaban las arañas.

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Y el Sapo, pidiendo lluvia
Cantaba en la pelota
Como nunca.

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“Que llueva, que llueva
La vieja está en la cueva,
La vieja que está nueva”

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Y en la pelota de trapo
La vieja que se moja
Con Polisapo.

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Ay, que llueve redondito
La vieja se enamora
Y es joven un ratito.

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La edad del corazón
No cambia de almanaques
Ni estación.

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Gato: ¡Qué pió va a decir ella que tiene más años que Carayaó! Le
Dicen bruja porque no saben que es una alquimista.
¿Saben lo que es la alquimia, gente?
¿No? ¿Por qué pió no estudiaron en su manual? ¡Burros!
Se ve que no leen. Ella y yo todas las tardes nos sentamos debajo del tayî a leer. ¡No saben todo lo que aprendemos! Yo no sabía ni mi nombre, era un gato-burro pero cuando ella me trajo de secretario empezamos a leer y acá no hay vacaciones ni feriados ni fiestas cívicas: todos los días del año tres horas de lectura bajo el tayî. ¡Hasta el árbol aprendió algunas cosas!
¿No me creen? Decime tayî, ¿cuándo se fundó Asunción?

 
Voz off: En 1537

Gato: ¿Y quién la fundó?

Voz off: El capitán Juan de Salazar.

Gato: ¿Para qué?

Voz off: El Reino de España quería tener una sede administrativa en los márgenes del río Paraguay.

Gato: ¿Ahora me creen? No se extrañen si el árbol habla. Acá todo está encantado porque ésa mujer (la señala) tiene un corazón de oro. Quiere encontrar la forma de transformar el plomo en oro para ayudar a la gente. Ella no quiere tener una 4 x 4 ni ropa cara ni lujos y esas cosas maéra. Ella quiere ayudar. Hay mucha gente necesitada por aquí. Y ella quiere ayudar. Un mitaí no puede ir a la escuela porque no tiene qué comer. ¿Qué hace el gobierno? (se lo pregunta a los chicos) ¡Nada! No hace nada. Hay una señora que está enferma y no tiene dinero para comprar los medicamentos. ¿Qué hace el gobierno? Nada. No hace nada. A otra familia de la costa se le quemó la cosecha de maíz con la sequía, y ¿qué hace el gobierno? Nada. No hace nada. ¿Por qué no hace nada? Porque nosotros que somos la gente no exigimos. Por eso, ¿qué hace el gobierno? Nada. No hace nada. (Se pone a cantar)

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A Gertrudis le robaron empanadas
Y el gobierno no hace nada.

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Si se cae la escuelita de Ensenada
El gobierno no hace nada.

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Si la ruta está torcida y maltratada
El gobierno no hace nada.

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El pasaje en colectivo nunca para
Y el gobierno no hace nada.
Nada. Nada. Nada.
El gobierno no hace nada.

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Si el bonete se me tuerce de mañana
El gobierno no hace nada. .

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Treinta y tres veces pedimos entrada
Y el gobierno no hace nada

.
Nada. Nada. Nada
El gobierno no hace nada.

(hablado) ¿Y nosotros, cómo ayudamos?
Díganme gente: ¿hacemos algo? ¿Estudiamos?
¿Nos preparamos para ser mejores?
¿Por qué no hacemos un gobierno en cada casa?
Pero es más fácil quejarse que mover el traste.

El gobierno somos todos,
La vecina, don Gilberto, don Pancracio (se señala a sí mismo)
Todos juntos gobernemos en la escuela
En la casa, en la oficina, en el trabajo
Cada cual obedeciendo sus deberes
¡Que gobiernen los de arriba y los de abajo!

Canidia: Vení, Pancracio. Escuchá esto (Está sentada leyendo un libraco) Fijáte lo que dice este libro de Historia: “en tiempos de la Guerra Grande, allá por 1865 la gente enterraba sus riquezas en sitios bien escondidos para proteger las joyas, monedas de oro y piedras preciosas del saqueo de las tropas de soldados enemigos. Y muchas de esas personas murieron en la guerra y los tesoros quedaron escondidos, enterrados”, ¿sabías esto?

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Gato: Para nada. Ada.

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Canidia: ¿Ves cómo leyendo una se entera de cosas útiles?

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Gato: ¿Qué cosa? Osa.

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Canidia: ¡Esto! Que hay inmensas riquezas enterradas y se puede ayudar a mucha gente encontrando alguno de esos tesoros.

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Gato: Ay, pero…. ¿no será un lío eso de andar buscando, cavando, y trabajando? Ya me cansé de solo pensar. Estoy tan cómodo en mi hamaca… ¿por qué no me seguís leyendo historias?

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Canidia: ¡Faltaba más! (le da un escobazo)

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Quién te ha visto y quién te ve,
Con cachaca y tereré
Y durmiendo al dos por tres.
Haragán de vocación
Se la pasa en el colchón.
Este Gato dormilón.

Si no ayuda con los platos
Si me dice “lo lamento”
Y se hace el chancho rengo
Hoy no cena nuestro Gato.
Que no cena, que no almuerza
Este Gato sinvergüenza.

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Gato: La Bruja cocina
Mbeyú y empanadas
Cantando pavadas.
Los Gatos no ayudan
Porque los varones
No hacen papelones.

.
Canidia: ¿Eso le enseñaron en la escuela?
No, señor, es usted un gran granuja

.
Y si no ayuda, le juro por mi aguja

Que no come aunque ruegue por su abuela.

http://alebovino.blogspot.com/

criado por talomaco    12:23 am — Categoría: Sin categoría

9/3/07

Letras Infantiles de Alejandro Maciel

    

  EL RAP DEL LAGARTO MATÍAS


Hay una Luna nueva
En la escalera.
Pide pan a la mañana
Pide sol, pide zonceras.

Siete mil estrellas rojas
Se ríen a carcajadas.
Porque en la noche romántica
La Luna no está casada.

Al Planeta le salieron
Unas canas verdes.
Y hay montones de señores
Que las venden.

¡Que son árboles !, les gritan
desde Inglaterra,
No los corten si no quieren
Quedar sin Tierra.

La Luna solterona
Sigue de largo
Confiando en que la gente
Sabrá hacer algo.

¿Sabrán para qué sirven
las arboledas?
Si no lo saben habrá
Que ir a la escuela.

Antón, Antón, Antón pirulero
Sin árboles no hay
Vida ni juegos.

    BALADAS VACUNAS EN UNA LAGUNA


La Vaca Pepita es una modista
“De alta costura”, dice en la revista.
Y el Toro Campeón de la raza Angus
La ama en secreto y le envía francos,
Libras esterlinas, bonos del Tesoro,
Anillos y versos, un perro y un loro.

La Vaca no acepta porque es educada,
Tiene tacos altos y blusa floreada.
El Toro amanece pensando en Pepita.
Toma tereré y a quien pasa, invita.
Quiere desahogar tan inmensa pena:
Amar de mañana, en almuerzo y cena.
Amar sin medida, sin peso ni olor
Amar en silencio y en tecnicolor.

Pasó un tal Pinocho diciendo mentiras
El Toro no cree ni escucha ni mira.
Pasó Cenicienta y el Príncipe azul
Le habló de un zapato: no entendió ni mu.
Pasaron el Lobo con Caperucita,
La Bella Durmiente, Mambrú y la Abuelita.
Mambrú le contó que iba a la guerra
Habló con el toro y terminó el problema.
Cantó cierta marcha en son militar:
Diciendo de paso:
"Mambrú no vuelve más"

Pasa sola muy oronda Blancanieves
Sin enanos ni madrastra por ser jueves.
Como siempre el Toro invita un tereré
Y ella ofrece ser madrina del bebé.

Chibirín, chibirín, en el Puente de Aviñón
Todos bailan, todos bailan
Sin razón.

Todo el monte sabe bien que el Toro ama
¿Y por qué no se lo dice a la fulana?
Ella sigue muy campante haciendo ropas
De esas raras, que se usan por Europas.
Una Rana comedida se lo advierte:
“Hay un Toro que se ablanda al solo verte”.
-No me digas que es verdad ese chimento.
-¡Si no fuera de verdad, no te lo cuento!

Queda entonces pensativa la Pepita
Llama por el celular a sus primitas
-Tengo un novio pero yo no sé quién es
-¡No me digas, si es así, yo tengo tres!

Ja ja ja, jarajajá con esta Vaca
Que imagina los galanes en la chacra.

En un árbol se encontraba la Torcaz
Cu curu-cucú. ¿Adónde estás?

Llega el Angus con su manto colorado
Se declara de perfil y de costado.
Le promete serle fiel hasta la muerte
Tenga gripe, tenga sueño o tenga suerte.
Hasta cae un lagrimón verde-limón
(Son las cosas que entrevera tanto amor)

En el árbol continuaba la Torcaz
Cu curú-cucú no digas más,
O pregúntale a san Antón, el pirulero
Que el santo más casamentero.

Dijo “sí” la enamorada oliendo un trébol
Y arreglando su tocado en un espejo.

¿Quién oficia de madrina en estas bodas?
(Se ofrecieron mil quinientas menos todas)
En el árbol preguntaba la Torcaz
<¿Dónde estabas corazón que ya no estás?>

Se casó de punta en blanco ña Pepita
Con el Toro campeón que de amor, grita.
Todo el mundo está de fiesta en pleno campo
Cu-curú cucú bailan malambo.

Don Mambrú dejó la guerra para siempre
Porque allí sólo se aprende a matar gente.
Blancanieves nos recuerda que no miente.

    LA ANGUILA QUE FUE A SEVILLA

Con mucha sed nadó la Anguila
Hasta la plaza de Sevilla.

“Voy a los toros, hasta Sevilla”
-¡Qué maravilla, qué maravilla!

Un corcel negro la Anguila ensilla
Para ir al galope hasta Sevilla.

Toma un camino torcido y bajo
Y llega a las orillas del Tajo.
¡Cuánto trabajo, cuánto trabajo!
Venir de lejos y llegar al Tajo.

¿Qué hace una Anguila sola en Toledo
Con un caballo muerto de miedo?

Calza un vestido de ceremonias,
Usa peineta, mantón y joyas.

Va engalanada cantando saetas:
Una que dice: “voy a una fiesta”
Nadie la mira que está tan flaca
Ni las gitanas ni las mofetas.

Come estofado en la bella Jaén
Con un cuchillo y una sartén.

Córdoba mora la mira mareada.
¿Vas a Sevilla? Ve acompañada.

Ella zambulle en el Guadalquivir
Y canta jondo “Esto es vivir”

Llega a Sevilla
Y usa sombrilla.
Sólo se sienta,
Sola en su silla.
El sol le brilla
Y está en Sevilla.

           LA VACA Y LA LLUVIA

La Vaca, la Vaca
Juega a las barajas.

La lluvia, la lluvia
Cae rubia y turbia.

La Vaca murmura
Su canción de cuna.

“Duérmete ternero
Hasta el seis de enero
Que vendrán los Reyes
Si no tienen fiebre”.

La lluvia de ayer
Deja de caer.

La del mes que viene
Pasa por un peine,
Se lleva el jabón
Con ella, al Japón.

La Vaca, la Vaca
Dice que está flaca.
Un fardo de heno
Le cae indigesto.

El hijo-Ternero
Nunca tiene sueño.
Se pasa las noches
Haciendo fantoches
Asusta a la Luna
Que es sola y es una.
Que si fueran dos
Tendrían razón.
Pero es una sola
Y llueve y se moja
Con mucha congoja. 

      EL HIMNO DEL GRANO DE ARROZ

Seis, cinco, cuatro, dos
Se murió un grano de arroz
En la terraza, los deudos
Llevan flores de cartón.

Cómo fue que falleció
Todo el mundo está contando,
que se cayó en una olla
y se murió del espanto.

Ay, qué ramalazo
Qué mala pata,
Dice la gata
Que tiene cuatro.

La viuda muy oronda
(arroz con leche es la ronda)
Organizaba un concurso
Con tangos y con milongas.

El grano desde su féretro
Mira tieso el estropicio
¡Que han dejado servilletas
Tiradas por todo el piso!

Y para colmo de males,
Hay invasión de gorgojos,
Comen deudos, comensales,
Coroneles, generales.

Comen tanto los gorgojos
Que engordan como piojos.

El difunto grano piensa
Llamar a la policía
Y convocar a la prensa.

No hay derecho, no hay derecho:
Su velorio está deshecho.

Le echan agua sin querer
Y el grano empieza a brotar
Salen dos hojas flaquitas
Y se van al arrozal.

El agua está sorprendida:
Resucitó un alma en pena
“No importa, igual está vivo
En el almuerzo y la cena”.

Termina en un restaurante
De un chino llamado Chan
Con milanesas de sojas
Pescado, pollos y pan. 

   

criado por talomaco    5:24 pm — Categoría: Sin categoría

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